Ciudadanos estadounidenses y nada más: qué implicaría la Ley de Ciudadanía Exclusiva de 2025 y qué significaría para los ciudadanos con doble nacionalidad estadounidense.

Otros cambios en una ley que lleva décadas vigente...

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La Ley de Ciudadanía Exclusiva de 2025 se encuentra actualmente ante el Congreso de los Estados Unidos. Cambiará radicalmente la forma en que Estados Unidos trata la doble (o múltiple) nacionalidad.

¿Qué dice realmente el proyecto de ley? ¿Perderé mi ciudadanía estadounidense?

El proyecto de ley establece que es ilegal tener la ciudadanía estadounidense y cualquier otra ciudadanía extranjera al mismo tiempo. Si adquiere voluntariamente una ciudadanía extranjera después de la fecha de entrada en vigor de la ley, se enfrentará a la renunciaa su ciudadanía estadounidense. Además, si actualmente tiene doble nacionalidad, la ley exige la renuncia a la ciudadanía estadounidense o a la extranjera en el plazo máximo de un año tras la promulgación. El proyecto de ley es una propuesta (no una ley). El Congreso está considerando la medida. Si se aprueba, la ley se enfrentará a importantes obstáculos constitucionales y prácticos.

El texto del proyecto de ley y el resumen oficial dejan claras algunas cuestiones:

  • Prohibición de la doble o múltiple nacionalidad: la ley establecería que una persona «no puede ser ciudadano o nacional de los Estados Unidos y poseer simultáneamente cualquier otra nacionalidad extranjera». Esto supone una prohibición total de poseer la nacionalidad estadounidense y otra extranjera al mismo tiempo.
  • Adquisición de la ciudadanía extranjera tras la promulgación: si una persona que es ciudadana estadounidense adquiere voluntariamente la ciudadanía de otro país después de la fecha de entrada en vigor de la ley, se considerará que dicha persona «ha renunciado a la ciudadanía estadounidense». En otras palabras, la obtención de un nuevo pasaporte extranjero podría suponer la pérdida automática de la ciudadanía estadounidense.
  • Ciudadanos con doble nacionalidad existentes: plazo de un año para elegir. Las personas que ya tienen doble nacionalidad dispondrán de un año tras la entrada en vigor de la ley para presentar: (a) una renuncia por escrito a su nacionalidad extranjera ante el Departamento de Estado, o (b) una renuncia por escrito a la nacionalidad estadounidense ante el Departamento de Seguridad Nacional. Si no eligen dentro de ese plazo, se considerará que han renunciado a la nacionalidad estadounidense en virtud de la ley de inmigración a la que se hace referencia en el proyecto de ley.
  • Plazos y administración: la prohibición entraría en vigor 180 días después de su promulgación. El secretario de Estado y el DHS tendrían que redactar las normas de aplicación y publicar un aviso en el Registro Federal. Esas normas regularían la verificación, el mantenimiento de registros y la forma en que los sistemas federales señalan a las personas que ya no se consideran ciudadanos estadounidenses.

¿A quiénes afectaría esto?

Si se promulga la ley, un grupo muy amplio sufrirá las consecuencias:

  • Los estadounidenses nacidos con otra nacionalidad (por ejemplo, los niños nacidos en los Estados Unidos de padres extranjeros que les confieren la ciudadanía al nacer) se verían obligados a elegir dentro de los plazos legales o correrían el riesgo de perder la ciudadanía estadounidense.
  • Los ciudadanos estadounidenses naturalizados que conservan su ciudadanía original se enfrentarían a la misma elección. Según el proyecto de ley, no se permitiría seguir conservando ambas.
  • Los estadounidenses que viven en el extranjero y adquieren una nacionalidad extranjera (por matrimonio, descendencia o naturalización) podrían perder automáticamente la ciudadanía estadounidense si la adquisición es «voluntaria» después de la fecha de entrada en vigor de la ley.
  • Titulares de pasaportes estadounidenses: Los departamentos tendrían que coordinarse para tratar a las personas que se considera que han renunciado a la ciudadanía estadounidense como no ciudadanos a efectos de inmigración. Esto podría afectar a los pasaportes, la Seguridad Social, los viajes, la residencia, las prestaciones y los derechos de reingreso.

Cuestiones legales y posibles retos

El abogado Raymond Lahoud ha señalado que el proyecto de ley se someterá a un intenso escrutinio constitucional y legal:

  • La doctrina existente del Tribunal Supremo: la jurisprudencia estadounidense reconoce desde hace tiempo que las personas pueden tener doble nacionalidad en muchas circunstancias. Cambiar esto mediante una ley plantea dudas sobre si el Congreso puede tratar los actos pasivos o incluso algunos «voluntarios» como una pérdida automática de la ciudadanía sin una intención clara y sin garantías procesales. Los comentaristas jurídicos ya están señalando estos problemas.
  • Cuestiones constitucionales: los detractores sostienen que el proyecto de ley entraría en conflicto con las garantías constitucionales (incluido el debido proceso y la cláusula de ciudadanía de la 14.ª Enmienda, según la interpretación de los tribunales). Muchos analistas prevén impugnaciones legales si el proyecto de ley se aprueba.
  • Complejidad administrativa: la implementación de un régimen de elección obligatoria para millones de personas con doble nacionalidad requeriría sistemas administrativos masivos para la verificación, las notificaciones, las apelaciones y la verificación cruzada con gobiernos extranjeros. Es probable que esos sistemas fueran objeto de litigios y fricciones diplomáticas.

Impactos prácticos

  • Un ciudadano estadounidense que posea la ciudadanía del país X desde su nacimiento deberá renunciar a la ciudadanía del país X (ante el gobierno extranjero) y presentar pruebas de ello al Departamento de Estado de los Estados Unidos. Alternativamente, podrá presentar una renuncia a la ciudadanía estadounidense en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley. Si no lo hace, los Estados Unidos considerarán que ha renunciado voluntariamente a la ciudadanía estadounidense.
  • Un estadounidense que se naturalice en otro país después de la entrada en vigor de la ley podría perder automáticamente la ciudadanía estadounidense por aplicación de la ley (si la adquisición es «voluntaria»). Incluso si no tenían la intención de renunciar a la ciudadanía estadounidense en el sentido constitucional, lo que supone un importante riesgo de litigio.
  • Los miembros del ejército estadounidense o los funcionarios públicos con nacionalidad extranjera tendrán que tomar decisiones difíciles sobre su carrera profesional y sus vínculos familiares.
  • Consecuencias fiscales y de expatriación: Si alguien decide (o se considera) abandonar la ciudadanía estadounidense, se aplicarán las normas ordinarias de expatriación, incluidos el posible «impuesto de salida» y las obligaciones de presentación de declaraciones para los expatriados afectados. El proyecto de ley no modifica la legislación fiscal. Sin embargo, la pérdida de la ciudadanía estadounidense puede acarrear consecuencias fiscales complejas. Consulte a un asesor fiscal.

Lo que la ley no hace

  • Todavía no es ley. En el momento de redactar este artículo, el proyecto de ley se ha presentado y se ha difundido ampliamente, pero aún no ha sido aprobado por ambas cámaras ni firmado. Eso significa que la doble nacionalidad sigue siendo legal según la legislación vigente en Estados Unidos.
  • No modifica directamente el código tributario. Sin embargo, el efecto práctico de perder la ciudadanía podría activar las normas fiscales vigentes en materia de expatriación en algunos casos.

Probables próximos pasos y calendario

  • Si el proyecto de ley avanzara, se remitiría a una comisión, se debatiría y podría ser enmendado. El propio texto del proyecto de ley establece una fecha de entrada en vigor: la prohibición entraría en vigor 180 días después de su promulgación. Los ciudadanos con doble nacionalidad tendrían entonces un año para elegir. Pero antes de que ese plazo comience, el proyecto de ley debe convertirse en ley, y eso es incierto.
  • Dado que el proyecto de ley plantea cuestiones constitucionales, los tribunales esperan que, si se aprueba, los grupos de derechos civiles y las personas afectadas presenten rápidamente recursos legales. Los tribunales podrían retrasar o bloquear disposiciones clave en espera de su revisión.

Lo que deben hacer ahora las personas con doble nacionalidad y quienes estén considerando adquirir otra nacionalidad

  • No se asuste: la doble nacionalidad es legal hoy en día. La propuesta es real y de interés periodístico, pero aún no es ley.
  • Documente su situación. Conserve registros que demuestren cómo obtuvo su ciudadanía extranjera y si fue automática al nacer o el resultado de una naturalización voluntaria. Esos datos son importantes en cualquier proceso legal o administrativo futuro.
  • Hable con profesionales: si le preocupa algo (por ejemplo, si tiene previsto naturalizarse en otro país o si tiene la nacionalidad extranjera por descendencia), consulte tanto a un abogado especializado en inmigración como a un asesor fiscal. Las posibles consecuencias (situación migratoria, validez del pasaporte, exposición fiscal) son complejas.
  • Siga la legislación: siga el progreso del proyecto de ley en fuentes oficiales (Congress.gov) y medios de comunicación fiables para saber si los plazos se cumplen.

La Ley de Ciudadanía Exclusiva de 2025, tal y como está redactada, supondría un cambio radical: pretende eliminar la doble nacionalidad de los ciudadanos estadounidenses por ley. Impondría un plazo de un año para que los ciudadanos con doble nacionalidad elijan una de ellas y provocaría la renuncia automática en determinadas circunstancias. El proyecto de ley está generando un debate jurídico y político inmediato. Si saliera adelante, es casi seguro que provocaría litigios constitucionales y complejidad administrativa.

Por ahora, la doble nacionalidad sigue siendo legal. Cualquier persona preocupada por cómo le podría afectar la propuesta debería consultar con un asesor fiscal y de inmigración. Manténgase informado a medida que avance el proceso legislativo.

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