Pagar una tarjeta verde con una tarjeta dorada. ¿Eh?

¿Comprar una tarjeta verde? ¿En serio? En un anuncio reciente, el presidente Donald Trump presentó una nueva iniciativa de inmigración denominada programa de visados «Gold Card». Esta propuesta tiene como objetivo ofrecer a los extranjeros adinerados una vía simplificada para obtener la ciudadanía estadounidense a cambio de una inversión de 5 millones de dólares. La administración sugiere que este programa podría generar ingresos sustanciales, lo que podría contribuir a reducir la deuda nacional y atraer a personas adineradas dispuestas a estimular el crecimiento económico.

La «Tarjeta Dorada» está diseñada para sustituir al actual Programa de Inmigrantes Inversores EB-5. Históricamente, el programa EB-5 exigía a los inversores extranjeros comprometer 1 050 000 dólares —u 800 000 dólares en áreas de empleo específicas— en una empresa estadounidense, lo que obligaba a crear o mantener al menos diez puestos de trabajo a tiempo completo para trabajadores estadounidenses. Por el contrario, la nueva propuesta de la «tarjeta dorada» elimina el requisito de creación de empleo y se centra únicamente en la inversión financiera. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, criticó el programa EB-5 por estar «lleno de tonterías, fantasías y fraudes», y defendió la «tarjeta dorada» como una alternativa más sencilla y lucrativa.

Aunque la administración ha esbozado el importe de la inversión, varios aspectos concretos del programa «Gold Card» siguen sin definirse. Aún no se han revelado los detalles relativos al proceso de selección, los procedimientos de solicitud y los posibles límites al número de visados expedidos. La administración ha indicado que en las próximas dos semanas se publicarán unas directrices exhaustivas.

El presidente Trump afirma que el programa «Gold Card» podría atraer hasta un millón de inversores, lo que generaría potencialmente 5 billones de dólares en ingresos para mitigar la deuda nacional. Sin embargo, los analistas se muestran escépticos ante estas previsiones. Los datos históricos de programas similares en países como el Reino Unido y Australia sugieren que la demanda podría limitarse a unos pocos cientos de solicitudes al año. Además, los titulares de la «Gold Card» estarían sujetos a los impuestos estadounidenses sobre sus ingresos globales, lo que podría disuadir a los posibles solicitantes.

La propuesta de sustituir el programa EB-5 por la «tarjeta dorada» plantea cuestiones legales, ya que el EB-5 fue creado por el Congreso y reautorizado recientemente, en 2022. Su terminación o sustitución unilateral sin la aprobación legislativa podría enfrentarse a importantes retos legales. Los expertos sugieren que la implementación del programa de la «tarjeta dorada» requeriría una nueva legislación, y no está claro si la administración tiene previsto buscar el apoyo del Congreso o proceder mediante una acción ejecutiva.

La propuesta de la «Tarjeta Dorada» ha suscitado diversas reacciones. Los detractores argumentan que mercantiliza la ciudadanía estadounidense, lo que podría permitir a las personas adineradas eludir las vías tradicionales de inmigración. El cómico Jimmy Kimmel se burló de la iniciativa, comparándola con un «programa de recompensas para clientes de un casino» y sugiriendo que reduce la ciudadanía a una membresía en un club exclusivo.

El programa de visados «Gold Card» representa un cambio radical en la política de inmigración de Estados Unidos, cuyo objetivo es aprovechar la riqueza extranjera para impulsar la economía nacional. Mientras la administración se prepara para publicar información más detallada, la propuesta está a punto de desencadenar debates sobre la ética, la legalidad y la viabilidad económica de monetizar las vías de acceso a la ciudadanía. Las partes interesadas y los responsables políticos deberán considerar cuidadosamente las posibles ventajas e inconvenientes a medida que el programa se acerque a su posible implementación.

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